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María Ángeles Vidal. Presidenta y copropietaria de Germaine de Capuccini.

mangelesvidalQue una empresa esté a punto de cumplir cincuenta años es una gran noticia en estos días. Y más si se trata de una firma española y familiar nacida del esfuerzo y el talento de una gran emprendedora. De esa mujer, Carmen Vidal, creadora de Germaine de Capuccini, es una ferviente admiradora su nieta y actual presidenta de la compañía, María Ángeles Vidal. Gracias a su ejemplo, ha conseguido no sólo multiplicar el tamaño de la empresa que creó su abuela y también sus beneficios, sino además convertir sus productos y sus tratamientos en líderes en del sector cosmético. Nada tan satisfactorio para alguien que, como ella dice con humor, debió de nacer en un tarro de crema.

–Una crema con un nombre muy italiano para una marca que nace en Alcoy, ¿no?

–Era el de una modelo, Capuccine. Mi abuela la admiraba mucho. Y ella buscaba un nombre que impactara. Piensa que aquel era un momento muy complicado para que una mujer emprendiera una empresa y más en la ciudad de Alcoy, donde todos los empresarios eran hombres. Le llegaron a decir que era una fantasía lo que tenía en la cabeza. Pero dijo que con ella no iban a poder,que iba a triunfar. Y la verdad es que la suerte la acompañó.

–Estamos hablando de 1964.

–Sí. El año que viene hacemos los 50 años.

–¿Su abuela montó el negocio sola?

–No, con sus cuatro hijos. Mi abuelo no se dedicaba al negocio porque tenía otros temas. La apoyó, claro, pero realmente quienes estuvieron en el negocio fueron sus cuatro hijos.

–¿Y cómo se le ocurrió?

–Ella era esteticista y estuvo primero en Argelia y luego en París, donde estudió fisioterapia. A partir de entonces empezó a hacer sus mezclas y a utilizarlas en sus masajes, y decidió que tenía que hacer algo distinto en la vida y que aquel era el momento. ¡Y eso que tenía ya 50 años!

–Enorme mérito el de su abuela. Pero el suyo no es poco, porque ha conseguido que su marca haya crecido mucho desde entonces. La ha multiplicado.

–Eso es gracias a todo un equipo, no sólo gracias a mí. Actualmente somos 150 personas trabajando. ¡Y espero poder mantenerlas, esa es una de mis metas! Hace aproximadamente tres años tuvimos que hacer un ERE, aunque de muy poquitas personas. Hubo que tomar esa decisión y reducir la jornada. Pero ahora continúan con la jornada completa y no ha pasado nada. Espero que no tengamos que hacer nada más.

–El momento es delicado para todos, ¿no?

–Desde luego. Ahora hay que trabajar el doble para conseguir los mismos resultados. España está como está. Pero yo creo que nosotros no nos tenemos que venir abajo, debemos seguir luchando. Además, trabajamos en 80 países y vamos a abrir en muchos más. Así que, si Dios quiere, una cosa compensa la otra.

–Llevan dos años patrocinando la gala de los Goya. ¿Lo hacen por amor al cine o sólo por estrategia publicitaria?

–Evidentemente, por publicidad, pero también por apoyo al cine. Nosotros tenemos un centro de belleza, además de la venta de cosméticos, y el cine y la belleza están bastante relacionados. Nos parecía un buen escaparate que las actrices pudieran ofrecer unas pieles tratadas gracias a nosotros.

–Es lo que hacen las grandes marcas en los Oscar de Hollywood.

–Hombre, nosotros no llegamos ahí, ni mucho menos, pero la verdad es que por el instituto Kirei ha pasado mucha gente y se ha ido muy satisfecha y con las pieles relucientes.

–Lo que está claro es que los empresarios tienen que estar constantemente reinventándose y también reinvirtiendo, ¿no?

–Totalmente. De hecho para poder mantener a todos los trabajadores y para que la empresa siga creciendo no existe otra opción.

–¿Diría usted que tiene carácter de empresaria?

–Pues no lo sé. Yo intento ser compañera de mis trabajadores, pero sin dejar de estar firme. Hay que estar a su lado, sí, pero ellos también tienen que estar al mío. Yo creo que si los trabajadores sienten a los empresarios cercanos se implican más y tienen más ilusión por su trabajo.

–¿Ser empresaria y madre es compatible?

–El problema es que los horarios no existen y es difícil compatibilizar. Pero bueno, como los niños van creciendo, se van adaptando y entendiendo. En nuestra empresa, todo el mundo tiene un horario buenísimo, absolutamente internacional y terminan a las 5 de la tarde. Pero nosotros no terminamos jamás. No solamente yo, también el resto de la gente de dirección. Siempre hay cosas, temas pendientes, proyectos, nuevos productos que están por salir… Cuando cierra la empresa nos quedamos los de la dirección cuando se toman las decisiones.

–¿Compartiría sus secretos de belleza y nos diría cómo conseguir una buena piel?

–El secreto es tenerla muy hidratada y cuidada. Es importante asesorarse por una esteticista y hacerse un tratamiento una vez al mes. Pero, mejor aún, usar siempre buenos productos.

–De pronto salen en la prensa noticias sobre alguna crema de grandes superficies que utilizaba Isabel Preysler y cuesta 5 euros. ¿Será buena?

–Yo no me quiero meter en ese tema, pero siempre digo que no hay duros a peseta y que la calidad también está en el precio.

–Hay grandes firmas de ropa que venden sus cremas a precios de trajes de alta costura.

Eso es cierto. Por eso nosotros lo que intentamos hacer es tener distintas líneas de gamas más altas y más bajas, aunque siempre de calidad, para que tanto la gente joven como la de mediana edad, dependiendo de sus posibilidades puedan acceder a ellas.

–¿A qué edad hay que empezar a usar crema hidratante?

–Yo, personalmente, comencé a los 14 años. Y la de la cara siempre hasta el escote, y lo que sobraba en las manos, que es donde, si nos olvidamos, antes pueden aparecer manchitas.

–Además de una buena hidratación, ¿hay algún truco para cuidar la piel?

Yo soy una enamorada del colágeno y del ácido hialurónico; así que intento exfoliarme diariamente la piel, con un producto que no sea agresivo, y con la piel limpia tonificada me pongo las ampollas de colágeno y luego mi crema.

–¿La aparatología que utilizan en los centros de belleza ayuda a mejorar los efectos de las cremas?

–Yo creo mucho en la aparatología. Las manos nunca consiguen hacer penetrar tanto el producto como las máquinas. Pero tiene que ser buena, un mal equipo puede hacer mucho daño y ocasionar problemas.

PERSONAL E INTRANSFERIBLE

Germaine de Capuccine es una empresa en la que trabajan muchas mujeres, así que la llegada a la presidencia de una mujer de la familia, María Ángeles Vidal (su antecesor era su tío, hijo de la creadora), fue muy celebrada. Ella no olvida la necesidad de conciliar. Y tampoco que, además de continuar siendo líderes en el sector cosmético, es imprescindible “que los valores y principios de mi abuela sigan inalterables”. Para ello, necesita el apoyo de su equipo, su propio esfuerzo y, en sus ratos libres… ¿leer, por ejemplo? “Pues sí, ahora estoy con las ‘Historias de Grey’…”.

La Razón

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