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Nerio Alessandri. Fundador y presidente de Technogym.

alessandriSegún entro en la tienda de Technogym en Madrid me ofrecen una de sus famosas bolas para hacer ejercicio mientras se está sentado. Me da un poco de reparo negarme a hacer la entrevista guardando el equilibrio, aunque no digo nada…, pero no me empiezo a sentir cómoda sobre ella hasta que pasan unos cuantos minutos. Al cabo de un rato, me encuentro tan bien que decido llevármela a casa. Está claro que a mí, como a tantos, me interesa el «wellnes», el bienestar, ese concepto que hasta hace poco parecía tener más que ver con una buena comilona y una siesta de horas que con el cuidarse y vivir la vida de forma saludable. Aunque en realidad, no hace tan poco que algunos empezaron a plantearse que vivir la vida con intensidad tenía mucho que ver con encontrarse bien. Entre ellos Nerio Alessandri, el ideólogo, fundador y presidente de Technogym.

Pero, ¿qué es eso de Technogym? ¿Las maquinitas de algunos gimnasios de élite? Nerio me mira como si fuera un bicho raro y me explica: «Technogym es una filosofía. Es la cultura del «wellnes» que inventamos hace veinte años. ¿Sabes que el hombre nació para andar treinta kilómetros al día y que habitualmente recorremos menos de un kilómetro? Hay que combatir la involución de nuestra especie. Sobre todo porque el riesgo más grande de la humanidad en estos momentos es la obesidad, el sobrepeso que incide directamente en las enfermedades del corazón». Según me habla de sobrepeso, me imagino que se refiere a las sociedades ricas y ya. Ni siquiera a las emergentes. Y desde luego no a de las subdesarrolladas donde tantas personas se mueren de hambre. «Por primera vez en la historia, en el año 2008 se comprobó que el número de personas con sobrepeso en el mundo excedía al de personas que sufrían malnutrición; y se estima que en 2015 la cifra se incrementará sobremanera. La obesidad es la plaga del siglo XXI y causa el 80 por ciento de los casos de diabetes tipo 2 en Europa, así como el 35 por ciento de las enfermedades isquémicas del corazón y el 55 por ciento de los casos de hipertensión. En países como China o en el Medio Oriente, Arabia Saudí y Kuwait, por ejemplo, donde se ha pasado demasiado rápido de una alimentación y una cultura de moverse muchísimo a una cultura occidental; hay una tasa de diabetes del 23 por ciento y supone un gran problema». Vamos, que hay que moverse. Deberíamos tenerlo claro ya. Es fundamental hasta para nuestra mente. Ya lo decían en la antigua Roma «men sana in corpore sano»… «El estilo de vida basado en la actividad física regular, el hábito de alimentarse de manera saludable y una actitud mental positiva tiene sus raíces en ese antiguo dicho romano. De ahí proviene la filosofía de Technogym, de promover el «wellnes» como estilo de vida. Lo importante no es la hora de gimnasio, sino las 23 restantes. Nuestra misión es mejorar la calidad de la vida de las personas y lo que proponemos es el «wellnes» portable todos los días en cualquier lugar: en el trabajo, en la playa y en el gimnasio…,¡en cualquier sitio! Nuestra estrategia y nuestro sentido de negocio son entregar una solución completa, no sólo la máquina, sino una conectividad que suponga ofrecer servicios a cualquier persona del mundo en cada máquina». No puedo evitar pensar en lo que nos cuesta a mí y a los míos tener esa rutina de trabajo y comprobar cómo casi nos satisface romperla en cuanto nos vamos de viaje.

Un entrenador personal

La excusa es sencilla: no podemos continuar con nuestro programa de ejercicios. «Hemos pensado en eso. Claro. Por eso hemos creado my«wellnes» key, (la llave de mi bienestar) que es un aparato tecnológico portable, que mide la actividad física interior y exterior de la persona y le informa sobre ella para motivarla a moverse más. Esa llave contiene, además, toda la información sobre su usuario, sus datos personales, sus aplicaciones, sus webs, su música, su social network… Y él lo puede utilizar tanto si está en Tokio o en Nueva York como en España. También tiene contenido nutricional y consultoría, y hay una webcam a través de la que es posible comunicarse con el entrenador personal. Contado así, parece ciencia ficción. Sobre todo porque Alessandri, además, se ha preocupado de que la propia energía eléctrica que se produce cuando se hace gimnasia sirva para alimentar eléctricamente a las propias máquinas. Cuando le digo que sus máquinas son caras y que no todo el mundo se las podrá permitir se pone muy serio: «En EEUU o los países nórdicos donde las compañías deben pagar los seguros sociales, si se hace un programa «wellnes» para los empleados, te rebajan el coste de la póliza aseguradora, porque cuando tienen actividad física tienen menos riesgos y enferman menos. Pero eso puede extenderse a todo. La salud es riqueza porque le proporciona al Gobierno la oportunidad de reducir el coste de la Seguridad Social de los trabajadores. Así que le hace bien a los trabajadores, a las empresas y al propio país. Yo he pasado de la idea de la «Green Economy», centrada sólo en el medioambiente, a la «Wellnes Economy», centrada en el hombre. Debemos poner al hombre en el centro de todo, porque si no existe salud no existe sostenibilidad. El riesgo derivado del mal estilo de vida es el envejecimiento de la población. Y los gobiernos no tienen dinero para pagar; por eso en América hay un problema enorme, porque la reforma de Obama quiere dar a todos sanidad pública, pero si no hay prevención no es posible, no hay sostenibilidad financiera. Al disminuir del 10 por ciento el riesgo de las enfermedades cardiovasculares de un país, aumenta el PIB en un punto. El dato proporcionado por la OMS establece que el 70 por ciento son causadas por las enfermedades cardiovasculares, primer motivo de la muerte en el mundo». Visto así, desde luego nos vendría muy bien incorporar este estilo de vida saludable en España. «Bueno, Technogym ya tiene un programa de «wellnes» Corporate en varias empresas españolas como el Banco de Santander o Repsol, donde cuentan un gimnasio con entrenadores que enseñan a los empleados y tienen, además, un programa de alimentación para todos». Afortunados ellos.

Personal e intransferible

Corría el año 1983, la era dorada del «body buiding», cuando Nerio Alessandri, convencido de que la actividad física tenía un valor superior, que era el de contribuir al bienestar de la persona, se encerró en el modesto garaje de su casa de Cesena y con la ayuda de su hermano construyó una innovadora máquina. Tuvo tanto éxito que empezaron a encargarle una máquina tras otra, anticipándole el dinero para construirlas, así que nunca necesitó crédito. Desde entonces hasta ahora, este hombre visionario, casado, con dos hijos, orgulloso de su familia y sólo arrepentido de no haber hecho más, ha cambiado mucho. Tanto, que ha conseguido rodearse de todo lo que le gusta: el buen vino –«lo produzco yo»– los relojes, el arte contemporáneo y tantas otras cosas diseñadas por él, como su casa o su barco…». Me hubiera gustado ser arquitecto»–cuenta– «por eso diseño todo lo que puedo». Está claro que lo tiene todo, ¿qué le gustaría alcanzar? «Me gustaría ser primer ministro de Italia…jajaja». Quiero ayudar a la gente de mi país…Mi sueño personal es ayudar a la humanidad»

La Razón

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