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La periodista ganó con ‘Luisa y los espejos’ el premio Fernando Lara. Recupera en el libro, que presenta ahora, la figura de la marquesa Casati

El Confidencial • La periodista Marta Robles tenía claro desde niña que quería ser escritora y, no en vano, tiene ya nueve libros publicados; pero es ahora cuando ha dado un paso más allá para tejer su novela más madura, “Luisa y los espejos”, un relato en el que recupera a una figura mágica, la marquesa Luisa Casati.

Y es que con “Luisa y los espejos”, Marta Robles obtuvo el pasado mes de mayo el premio Fernando Lara de Novela 2013 (dotado con 120.000 euros), un libro que acaba de ser publicado por Planeta y que está presentado estos días la escritora.

Se trata una novela en la que se entretejen la historia de dos mujeres separadas en el tiempo: Luisa Casati, en la Venecia de los años 20, y Luisa Aldazaba, una mujer de 45 años en la España de hoy. Ambas unidas por la búsqueda del arte, la creación, la pasión y el amor.

Una ficción escrita bajo el poder y reflujo de Luisa Casati. “Una mujer fascinante, diferente a todas las de su tiempo, que se autotrasformó; una mujer provocadora, que se ponía serpientes como joyas, que paseaba guepardos y cuya obsesión era ser una obra de arte viviente”, argumenta a Efe Marta Robles, autora de “Las once caras de María Lisboa”.

Una mujer, que fue la más retratada del mundo, después de Cleopatra y la virgen María, que fue amante de D’annunzio, mecenas y musa de artistas, que se instaló en el Palacio Vernier Dei Leoni en Venecia, pero que poca gente la conoce, como reconoce Marta Robles.

“Hay gente que la conoce y si miras se ven sus imágenes, pero se sabe poco como que es la protagonista de unas de las foto más famosas de Man Ray, o que fue pintada por Zuluaga o Fortuny y admirada por Nijinski o Isadora Ducan, una fama que llevó a París, Roma, Venecia o Capri”, subraya la autora, que cree que este libro servirá para que se la conozca más.

“Me enorgullecería que gracias al libro se la pueda conocer más y no solo a ella, sino a otros personajes importantes de esa época dorada, los años 20, y, sobre todo, me gustaría que se volviera la mirada a Gabriel D’Annunzio, porque sus obras son maravillosas, se te ponen los pelos de punta cuando lo lees”, recalca.

Todo un friso de la época, de la Belle Époque y de nuestros días, del arte, el amor, y la creación, ya que estas dos mujeres viven por y para crear y para eso sus propias vidas son el alimento de esta poderosa vitalidad creadora.

Así, Marta Robles, de forma elegante, no ahorra descripciones en las relaciones amorosas y sexuales, como la de Gabriele D’Annuzio y la marquesa Casati o Luisa Aldazábal y su amante artista.

“Ven, colócate aquí, delante de mí, frente al espejo. ¿Ves nuestro reflejo? ¿Me ves a mí detrás de ti, pegado mi cuerpo desnudo al tuyo?(…) A partir de ahora, marchesa Casati, entre nosotros solo cabe la indecencia”. Este es un fragmento de uno de los muchos diálogos que mantienen D’Anunzio con la Casati, quienes dan una lección de amor fogoso y carnal.

“Hablar de la sexualidad era imprescindible en este relato por las relación de las dos parejas porque es un pilar muy importante en sus vidas. D’Anunzio y Casati eran dos extravagantes que iban al límite de sus vidas y les gustaba el sexo potente; pero he sido muy cuidadosa con las escenas y he procurado que estuvieran rodeadas de belleza”, aclara la autora.

Una obra que le ha llevado a la periodista y escritora a indagar en decenas de libros, viajar por los lugares donde vivieron, y tener relación y asesoramiento con varios pintores; una novela con mucha carpintería detrás, que solo podía escribir la autora en este momento de su vida, dice.

“Es una novela muy importante en mi vida porque es con la que me he atrevido a dar el salto. Siempre he sido prudente y pudorosa desde jovencita. Quería ser escritora pero empecé con lo puramente periodístico y luego me asomé a la ficción y he ido paso a paso hasta encontrarme con esta mujer tan poderosa”, concluye la autora.

El Confidencial

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